
Mi realidad me muestra el valor que considero que tengo
"Cambiando yo cambia el mundo" : un espacio para lograr metas a través de una buena comunicación.
04 Mar 2014 Deja un comentario

Mi realidad me muestra el valor que considero que tengo
04 Mar 2014 Deja un comentario
en Sin categoría Etiquetas:Autoayuda
Sin duda nuestros ojos son la parte más expresiva del rostro. También son el elemento más importante para controlar el impacto que se ejerce sobre otras personas; a tal punto nos juega a favor o en contra que si alguien causa una pobre impresión social, suele ser consecuencia de un inapropiado contacto visual, sobre todo durante una conversación.
Se ha filosofado mucho sobre la mirada. Los mitos le han dado una especie de poder mágico: la mirada de Orfeo a Eúridice separa para siempre a los amantes, la mirada de la mujer de Lot la convirtió en una estatua de sal, Medusa y su mirada que convertía todo en piedra, Narcizo y su ego: el reflejo de su mirada le costó la vida.
Se ha hablado de miradas de terciopelo, de miradas sonrientes, de miradas de acero, miradas en las que uno se pierde, un espejo, un reflejo o ventanas del alma… y todas son interesantes y válidas pero hay que adecuarlas a las situaciones.
Nuestros ojos poseen un impacto afectivo a causa del uso que hacemos de ellos; las relaciones entre los humanos están fundadas sobre el intercambio de miradas; por ejemplo, una mirada demasiado apoyada resulta cansadora e intimidante, hay que saber retener la mirada el tiempo suficiente (una tercera parte del tiempo que estoy dialogando con una persona); si mantenemos un contacto visual menor se creará una impresión desagradable de culpabilidad, aburrimiento o timidez ( las personas sumisas tienden a bajar mucho la mirada).
La mirada encantadora tiene de particular que da la impresión a la persona que la recibe, de que se la mira a ella sola y de que ella sola es visible. Que ella sola existe. El contorno desaparece y el interlocutor en cuestión se convierte en el único centro de interés ¡Es difícil resistirse a un elogio mudo! ¿No les parece?
La mirada de negocios:en un encuentro de negocios hay que concentrar la mirada en un triángulo alto situado entre los ojos y las cejas de la otra persona, lo que indica una actitud seria por nuestra parte.
La mirada social: si queremos entablar una relación amistosa nuestros ojos deben mirar alrededor de una zona triangular entre estos, la nariz y la boca de la persona, indica calidez.
La mirada íntima: el triángulo que deben formar sus ojos se desplaza hacia abajo, abarcando el pecho y la cintura.
La Neurolingüística ha realizado estudios acerca del movimiento de los ojos, ¡nuestros ojos se mueven continuamente; cuando hablamos, cuando pensamos e incluso cuando soñamos! Entender y saber interpretar los movimientos de estos, nos ayudan a comunicarnos mejor, a aumentar la capacidad de influir en los demás y a poder desarrollar mejor nuestra inteligencia.
Nuestros ojos dicen al otro… si movemos los ojos hacia arriba estamos formando imágenes en nuestra mente (pensamiento), cuando nuestros ojos se dirigen hacia arriba y a la derecha, creamos las imágenes (es fácil darse cuenta cuando tu interlocutor está mintiendo o está inventando una historia si mueve los ojos hacia esa posición cuando le haces una pregunta).
Cuando miramos hacia arriba y a la izquierda recordamos imágenes, buscamos en nuestra memoria hechos para traerlos a la conversación (memoria).
Cuando movemos los ojos en el plano horizontal, estamos abriendo el canal auditivo (ponemos atención).
El movimiento de los ojos hacia abajo y a la izquierda significa que estamos hablando con nosotros mismos y si los movemos hacia abajo y a la derecha significa que tomamos conciencia de nuestro cuerpo y también que nuestro cuerpo está experimentando emociones (actividades cinestésicas).
Como verán no es difícil saber lo que te quiere comunicar el otro a través de la mirada, solo hay que saber «leerla». El encanto en la comunicación es mucho más eficaz cuando el cuerpo y la mente están en sintonía.
Hasta la próxima.
03 Mar 2014 2 comentarios
en autoayuda, Autoestima, La comunicación eficaz Etiquetas:Cambiando yo cambia el mundo
03 Mar 2014 Deja un comentario
No voy a nombrar famosos que están vigentes, mi objetivo es volver a los «ya olvidados», me parece interesante desde el cine, la pintura, la literatura, la música y otras artes recordar a grandes figuras, que si no se las nombran, quedan en el olvido y me parece que es tarea de todos hacerlas conocer, no solo por lo que han hecho, sino porque en muchos aspectos, tenemos que imitar para dejar una huella…
Jean Gabin nunca fue guapo, pero tenía un encanto poderosos y viril; Gérard Philipe tampoco era una belleza perfecta pero tenía un encanto romántico y nostálgico. Humphrey Bogart tenía unos rasgos movidos y cortados pero su encanto de duro, de corazón tierno se hizo mítico. Jean Paul Belmondo era más bien feo pero… ¿qué mujer resistía su encanto?
Para los más jóvenes: ¿qué me dicen de Dustin Hoffman?, no es ningún Apolo, es uno de tantos, pero eso mismo es lo que le da tanto atractivo y, ¿Woody Allen?, es calvo, flacucho, chiquito y lleva lentes pero tiene presencia, humor e inteligencia.
ES FUNDAMENTAL CREER EN LA REVANCHA DEL ENCANTO Y DE LA PERSONALIDAD CONTRA LA BELLEZA FRÍA, ABSTRACTA Y SUPERFICIAL…
Pero dejemos a los hombres y vayamos a las mujeres que hicieron historia; ya hablamos de Brigitte Bardot (Ver entrada El encanto a través de la historia) y podemos agregar que no era bella en el sentido clásico de la palabra. Barbra Streisand tiene un perfil que hace temblar; Mireille Darc tenía una cara divertida y Marlène Jobert demasiadas pecas. Jeanne Moreau tenía bolsas bajo los ojos y nunca trató de ocultar sus arrugas; Annie Girardot un rostro muy irregular y de esta manera, seguro que a ustedes le vendrán a sus mentes muchos ejemplos más, nos damos cuenta que el encanto no tiene que ver con lo externo sino con lo que cada persona trasmite solo por querer «ser».
A partir de estos ejemplos, quiero dejar en ustedes la idea clara de que todos tienen su encanto, esa gracia misteriosa que sabe tocar en su centro la sensibilidad del otro. Existe el encanto perverso, insólito, humorístico, tierno, frontal, etc; la clave está en descubrir en cada uno de nosotros el encanto personal e individual que nos hace ser únicos dentro de la especie y que nos da el toque para ser diferentes.
El encanto consiste en detalles… detalles de la madurez, de un rostro que refleja una vida, de rasgos que se han afirmado, y sobre todo, una nueva habilidad, conseguida con los años, para revelar nueva personalidades, crean una seguridad y un equilibrio conseguido con la experiencia.
Todos, absolutamente todos, pueden ser encantadores; solo hay que conocerse, ponerse metas y tener claro qué es lo que se busca.
Hasta la próxima.
03 Mar 2014 Deja un comentario

Lo que le impide a la mayoría de la gente hacer lo que desea es que no creen que eso sea posible. Como un hombre piensa, así es su vida.
03 Mar 2014 Deja un comentario
«Trasmitir encanto» es responder a las exigencias y a los gustos de una base cultural ligada a una época dada; sin duda, no fueron las mismas cosas que sedujeron en la Edad Media y las que lo hicieron en la Revolución Francesa.
A principios de siglo pasado, la Belle Epoque concedía muchos encantos a las formas opulentas, a los talles avispas, a las caderas arqueadas y a los tintes claros; personajes como: la bella Otero, Emilienne d´ Alencon, Madelaine Cralier, Lola de Berney, las grandes «cocottes» de la època no eran solo bellas, tenían suficiente encanto para embrujar a los dandies que las rodeaban.
Se preguntarán que tiene que ver el encanto de la «Belle Epoque» en pleno siglo XXI; pues, ABSOLUTAMENTE TODO. Las personas y los intereses no cambian, cambian los paradigmas y los adaptamos y, por ende, nos adaptamos o… sucumbimos.
El encanto de todas las épocas, inclusive de la nuestra, está ligado a la personalidad y a las ambiciones.
Y seguimos recorriendo… Después de la primera Guerra Mundial (1914 – 1918), las costumbres evolucionaron rápidamente: las boquillas se alargan, nace el pantalón y la Garconne, el pelo cortado a lo varón en las mujeres; el libro de Victor Margueritte llega en el momento oportuno y hace la fortuna de su autor.
En 1940 nace el Glamour americano y volvemos al escote, talle fino, polleras y vestidos ajustados, cabelleras abundantes y largas, salud explosiva, dientes blanquísimos; es la representación de la sociedad de la abundancia.
Buena alimentación, superioridad, vida deportiva, etc. La hermosa Marylin Monroe llevará hasta su apogeo este encanto, no olvidar sus antecesoras, todas bellísimas mujeres: Rita Hayworth, Esther Williams, Jane Russell entre otras. (Por favor, los más jóvenes no deben dejar de ver el cine de la época de Oro de Hollywood, ¡vale la pena!).
Y aterrizamos en los 60, otra vez, la delgadez, las formas flacas pero interesantes, libertad, ¡todas tratan de imitar a Brigitte Bradot! El encanto es la juventud. Y todas las madres se ponen a imitar a sus hijas…
En la actualidad ya no existen criterios tan definidos para expresar el encanto. Cada individuo dispone de más libertad y tiene que ver con las personalidades, el encanto toma múltiples aspectos y rostros. Ya no hay reglas precisas y los sistemas de referencias se hacen fluctuantes. Es cada vez más difícil invocar principios claros y hallar recetas mágicas; las imágenes y los modelos difundidos son demasiados numerosos y, por otro lado, lo físico lo, intelectual y lo afectivo nos invaden continuamente por el camino de las nuevas tecnologías.
Pero, las épocas cambian y las necesidades del hombre no; hoy más que nunca hay que valerse del encanto para poder competir para y con el otro.
Lo bueno es que el encanto se forma aunque no sea innato y se da desde adentro sin importar la edad, va más allá de la situación económica y social, supera barreras físicas e intelectuales y está disponible para todos: solo es cuestión de técnica
Hasta la próxima…
02 Mar 2014 Deja un comentario
Todos los días, desde todos los puntos de vista voy de mejor en mejor.
Comenzar las mañanas con esta frase levanta el ánimo a cualquiera. Algunos podrán argumentar que es demasiado comenzar el día teniendo esta idea en nuestra mente pero, es preferible salir a la calle convencido de esto y no salir con la cabeza gacha y lleno de preocupaciones y con energía negativa que al fin y al cabo se nos vuelve en contra; ¿no les parece?
02 Mar 2014 Deja un comentario
Los tiempos cambian, el hombre no. Para sobrevivir en este mundo competitivo tenemos que adecuarnos a un sola realidad: ser mejores cada día.
El agradar, el encanto, la seducción, la empatía, el saber comunicarse eficazmente son obligaciones más que necesidades…
«Viviré este día como si fuera el último»
«¿Y qué haré de este precioso día que me queda de vida? Ante todo, sellaré este contenedor para que no se pierda en la arena ni una sola gota de vida. No desperdiciaré ni un momento de este día lamentándome de las desgracias de ayer, los defectos de ayer, los tormentos de ayer. Pues, ¿acaso el bien no sale del mal?
¿Puede la arena subir en el reloj de arena? ¿Puede el sol levantarse donde se pone? ¿Y ponerse donde se levanta? ¿Pueden borrarse y corregirse los errores de ayer? ¿Puede cicatrizar la herida de ayer y tornarse salud? ¿Puedo ser más joven que ayer? ¿Puedo anular las palabras malas que se dijeron, golpe que se asestaron, los sufrimientos que se infligieron? ¡No! Ayer está muerto y enterrado para siempre y jamás pensaré en él.»
Fragmento: El más grande vendedor del mundo.
Los años que se han vivido, las experiencias que se han acumulado, incluso si algunas han sido fracasos, son una herencia cuyo valor no hay que subestimar; sumado esto a la voluntad, al deseo de cumplir nuestros sueños, a la superación de los miedos y a ver siempre el lado positivo de la vida cada día será un nuevo desafío que valdrá la pena transitar.
Caminemos juntos…
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