
¡Por qué nos cuesta tanto buscar propósitos?
Sin importar las edades ni las situaciones que estemos viviendo, la rutina nos indica un camino seguro y estable. Aunque estemos cansados de hacer siempre lo mismo, el miedo a los cambios nos paraliza, la zona de confort nos hace estables.
Somos animales de costumbre…
Las necesidades varían, los límites se desvanecen, la sociedad no participa, los intereses personales se modifican a medida que tomamos conciencia de que tenemos más pasado que futuro; pero, a pesar de lo dicho, no nos animamos a pensar o modificar nuestro propósito.
Cambiando yo, cambia el mundo…
Se trata de animarse a ponerse metas más altas, de disciplina y valentía, de creer que el universo juega siempre a favor si uno se lo propone. Es fundamental no dejar para mañana lo que puede ser hoy. Los desafíos son buenos y las sorpresas aún mejor…
Los invito a equivocarse porque de los errores siempre se aprende. Una vida sin propósito no es vivir, es transcurrir
Les dejo un abrazo,
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